Poder presidencial y mando político

El poder concentrado en la Presidencia de México apenas puede exagerarse.
La Presidencia manda en el Poder Legislativo, con una mayoría calificada. Se ha inventado un Poder Judicial, y una Suprema Corte, con jueces y ministros designados o aprobados por la Presidencia.
Tiene un partido de Estado, mayoritario en sus referencias electorales y subsidiado hasta la desvergüenza por el gobierno federal y por los gobiernos estatales, los cuales son, en abrumadora mayoría, correligionarios de la Presidencia.
Esta Presidencia todopoderosa tiene a la oposición debilitada, al punto de que es testimonial en los asuntos claves de gobierno, y en los pequeños también.
La Presidencia de la que hablamos ha desmantelado prácticamente todos los órganos autónomos que le servían de contrapeso.
Ha domesticado a la mayoría de los medios y creado un aparato de propaganda hegemónico, cuya pieza rectora son las mañaneras presidenciales.
Ha domado también a la sociedad civil, perseguido y disminuido las voces críticas, restringido la libertad de expresión, gobernado las encuestas.
Ha cambiado a su gusto la Constitución.
Extrañamente, ha fallado en insertar en la ley fundamental la última pieza del edificio jurídico dictatorial que busca establecer.
Me refiero a la reforma electoral, la reforma que en adelante, haría imposible derrotar al gobierno en las urnas, pues estaría en manos del gobierno organizar las elecciones y validar legalmente sus resultados.
Notable que una Presidencia con tantos poderes esté fallando en clavar la última tachuela del ataúd.
Una explicación es que tener muchos poderes no garantiza la capacidad de ejercerlos. Es como el boxeador que puede pegar duro, pero no sabe pegar. Hay un paso clave entre los poderes que se tienen y la capacidad de ejercerlos.
Es la diferencia que hay entre poder y mando político, entre poder hacer una cosa y hacerla bien. Los muchos poderes concentrados en la Presidencia no la hacen eficaz en la política.
Su poder es enorme, pero su mando político es pobre. Como un hombre rico que invierte mal su dinero y pierde cada vez que invierte. Como un chofer de Fórmula 1 con el mejor motor, pero sin saberlo correr en la pista
Como una Presidencia con poder, pero sin mando político.

Publicado en Milenio el 26 de marzo de 2026

Héctor Aguilar Camín
Escritor, historiador, director de la revista Nexos.
Su último libro: La dictadura germinal.
Crónica de la destrucción de la democracia mexicana
Editorial DEBATE, Penguin Random House, 2025

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Publicado en: Mientras pasa la historia

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